Son diez hermanos árabes que en la década del ’20 decidieron unirse y comenzaron a fabricar cortinas. Setenta años después, la familia Nader conforma una importante industria en el barrio de Chacarita, destinada a la confección de ropa interior para mujeres cuya marca es NAT.

Uno conoce sociedades comerciales de todo tipo: del Estado, privadas, mixtas, multinacionales, familiares, pero dificilmente se tropiece en el mundo con un tipo de empresa familiar como la que fundaron hace más de medio siglo en el barrio de Chacarita los 10 hermanos Nader. Habían comenzado a trabajar separadamente, a medida que les llegaba la edad de hacerlo, en diferentes ramos: había textiles, verduleros, peones, hasta que en los duros años de fines de los ‘20, se sentó la familia un día a deliberar. "Juntémonos todos, pongamos un poco de plata cada uno y trabajemos para nosotros". Tras esa consigna, Abraham Nader impuso su criterio y la familia compró una máquina para hacer cortinas. En un localcito donde nace la calle Humboldt empezó la historia que hoy, sesenta y pico años después, encuentra a los Nader desarrollando su intensa actividad de creadores de ropa interior en una fábrica que ocupa cinco lotes en esa misma calle Humboldt, nada más que en la vereda de enfrente.

Aquellos años heroicos fueron dominados por el afán de trabajar en busca de la consolidación familiar. Como queriendo cortar la raíz nómade de su pueblo ancestral, estos árabes de la Chacarita hicieron un juramento sin haberlo pronunciado, sin conocer que existía: "uno para todos y todos para uno". El corazón de Chacarita, y las manos en la máquina; porque un día proclamaron que no se admitirían hinchas de otro equipo y hoy, medio siglo después, las paredes de la fábrica siguen mostrando las fotos de distintos equipos de los "funebreros". Obviamente, algunos de los hijos de aquellos hermanos llegaron a vestir la camiseta tricolor y don Enrique Nader era presidente del club cuando Chacarita salía campeón de primera a fines de los ‘60.

Ese momento de gran festejo familiar ocurría con la familia afincada y la fábrica en pleno crecimiento, 40 años después de que el líder Abraham Nader sentenciara un día: "Esa máquina tiene que trabajar las 24 horas". Fue cuando los hermanos cortaron definitivamente con los trabajos afuera, se incorporaron a la fábrica también las mujeres y NAT comenzó a tomar forma. A la máquina cortinera la llamaban angelito, porque cosía las cortinas haciéndoles en el centro la figura de un ángel. "Esa cortina comenzó a vestir todas las puertas canceles –la que era la puerta de entrada a la casa propiamente, después de trasponer la puerta de calle– de Buenos Aires. Y hasta llegamos a hacer las cortinas para Pelota de trapo, la película donde trabajaban varios jugadores de fútbol", recuerda Julio Nader, el mayor da los ejecutivos de la empresa. Junto a él ponen recuerdos sobre la mesa sus primos Amado y Horacio; los tres, junto a Daniel, comandan la planta "en medio del parate de venta más grande que recuerdo – dice Amado, refiriéndose a la invasión de ropa de Brasil. "La última temporada de invierno fue buena, pero ahora estamos frenados. Porque nosotros nos hemos dedicado siempre a trabajar y reinvertir, crecer, producir más y pagar más impuestos y tasas municipales. Con toda esta fábrica que ocupa a 70 personas, hoy nos compiten con una oficina con un teléfono".

De cortinas a la ropa interior

Desde que empezaron a confeccionar aquellas cortinas de macramé a fines de los ‘20 y principios de los ’30, desarrollaron su industria, abasteciendo a casas como Lamotta y La Piedad. Luego del Angeli1o, incorporaron al taller una máquina para elásticos, que se vendían en un carretel y en los años ‘40 incorporaron la primera máquina para interlock, con la que se inició una nueva etapa, al entrar de lleno en la confección de ropa interior. Hasta allí, además de las cortinas, los Nader habían incursionado en la fabricación de aquellos clásicos rompevientos. "Pero la aparición del interlock nos permitió el verdadero desarrollo". Un día de los años ‘50 volvieron a pensar en un paso importante y que resultó decisivo para la marca NAT: compraron una fábrica de fajas para mujer y se lanzaron a la competencia con los suspensores. Entraron con toda la fuerza del clan y coparon con el tiempo un mercado que hasta ese momento tenía otro dueño. Fue en esa época que tuvieron necesidad de ampliar la planta y así en las décadas siguientes fueron sumando propiedades linderas y en los años ‘70 y ‘80 concretaron la nueva construccíón donde se desarrolla la actual producción.

Los Nader no sólo se dedicaron a vestir intimamente a nuestros padres y seguirán haciéndolo con nuestros hijos, si no que compraron el barrio con su presencia; frente a la fábrica que hemos presentado, construyeron dos casas de departamentos en las que viven casi todos ellos.

"¡Ah! – finaliza Amado – y también nos vamos de vacaciones todos al mismo barrio, en Mar del Plata". Verdaderamente, un caso como pocos.

[Corporación]-[Servicios]-[Pedidos]-[Fajas y Suspensores]-[Prendas de Invierno]-[Prendas de Verano]
TUFIC NADER
contactos@tufic-nader.com.ar

Tel./Fax : (011) 4854-2918/8530
--HUMBOLDT 44 --
CAPITAL FEDERAL
Argentina